Home 2012 enero 05 La Muerte: Un acontecimiento capaz de despertar nuestro yo auténtico

La Muerte: Un acontecimiento capaz de despertar nuestro yo auténtico

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Hay una realidad de la cuál estoy seguro que ninguno de nosotros nos vamos a escapar: La Muerte. Esto suena muy trágico y dramático, mucho más en nuestros días, pero es una realidad. Nosotros ya hemos experimentado la muerte, la hemos vivido y palpado no en carne propia sino en la de los demás, nos damos cuenta que existe porque vemos como seres queridos, gente conocida y no conocida diariamente deja esta vida. Es en verdad, algo que hoy más que nunca está en la boca de muchas personas, en las conversaciones de diario se habla de la muerte de alguien, en los noticieros ni se diga.

Todos hemos tenido la experiencia de participar en un velorio, de estar acompañando a los familiares de alguien que acaba de fallecer, o incluso algunos hemos tenido la triste experiencia de perder a un ser querido, y estar en familia velándolo. Esos momentos son muy dolorosos para muchos, nos hace pensar en la persona que acaba de irse, recordamos entre risas nerviosas y dolorosas ciertos pasajes de la vida de esta persona, recordamos sus palabras, sus acciones. Solemos “recordar” lo que fue esta persona para nosotros.

De esta manera, muchos de nosotros hemos reconocido que la muerte está latente; otros les han tocado vivir experiencias cercanas a su propia muerte, ya sea por un accidente, por algún suceso donde estuvieron a punto de morir, alguna enfermedad, etc… El hecho es que Todos sin excepción hemos tenido noticia de este acontecimiento, pero es un acontecimiento que todavía no nos ha llegado a nosotros, no lo hemos vivido en carne propia.

El peligro que hoy veo ante la muerte de tantas personas es que ya lo veamos como algo común y nada trascendente. La realidad amigos es que la muerte de otra persona SIEMPRE nos pone frente a la posibilidad de nuestra propia muerte. Reconocemos que somos seres finitos, que no estaremos por la eternidad en este lugar, nos hace pensar que nuestra vida tendrá un final, tarde o temprano lo tendrá.

Muchos podrán ver esto como algo fatalista y tremendamente triste, pero en realidad no lo es. Darme cuenta que un día voy a morir me debe motivar a vivir cada día con mayor intensidad. Muchos descubrimos que hemos estado viviendo como “dormidos”, es decir, que vivimos el día a día sin tener conciencia real de lo que vamos SIENDO y HACIENDO. Caminamos por la vida como hipnotizados por el diario vivir, viviendo para sacar adelante los “pendientes”. Vivimos muchas veces siendo otra persona de la que realmente somos, vivimos la vida de otras personas deseando tener lo que los otros tienen, y nunca disfrutando lo que tenemos y somos.

Sí, la muerte, mi propia muerte me debe motivar a buscar mi verdadera identidad. Ser Yo, vivir disfrutando mi persona y mi vida en compañía de los demás. Vivir cada instante como si fuera el último, porque qué triste será que el día de mi muerte yo diga: “Saqué adelante todos mis pendientes, pero nunca disfrute ni goce mi vida, nunca supe quién realmente soy”.

No miremos la muerte con miedo, sino cambiemos de actitud ante ella y empecemos a verla como un continuo recordatorio de la misma vida que nos dice: “Atrévete a encontrarte, atrévete a vivir, atrévete a ser feliz en vida no esperando a ser feliz cuando ya no la tengas”.

Dios te bendiga y te haga comprender lo maravilloso que es el gozar la vida entregándola diariamente por los demás.


Seminarista José Luis Campos Moya
Parroquia Santísimo Nombre de Jesús en Escobedo N.L.
jlcampos@hotmail.com
http://Pensamientosdeunseminarista.blogspot.com